“La importancia de la unión y apoyo familiar para apoyar su desarrollo”

En el Día Internacional del Prematuro, dos de nuestras funcionarias coinciden que si bien sacarlos adelante es un camino lleno de exigencias, el regalo de verlos crecer y avanzar es impagable

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El 17 de noviembre se celebra el día internacional del Prematuro y se conmemora durante una semana desde el 14 hasta el 19 de noviembre. Esta iniciativa originada inicialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pretende crear conciencia sobre los derechos de los niños y niñas que nacen prematuramente, y sobre todo, para garantizar la protección y el cumplimiento efectivo de estos derechos mediante la movilización de los equipos de salud y la sociedad para que puedan salir adelante.  

Este año, a los recién nacidos de parto prematuro se les prioriza el derecho a recibir cuidados de enfermería de alta calidad, orientados a proteger su desarrollo y centrados en la familia.

¿Cuándo un niño es prematuro?

Se considera prematuro a los niños que nacen ante de las 37 semanas de gestación. Además, existen subdivisiones según el momento de su nacimiento: Entre la semana 33 y 36, se le considera prematuro tardío, entre la semana 28 y 32, grandes prematuros y antes de la semana 28 se le denominan prematuros extremos.

En Chile, al año nacen alrededor de 240.000 niños, de ellos un 7% constituyen a partos prematuros, es decir, 17.000 aproximadamente. En los casos de los niños “prematuros extremos”, estos se encuentran dentro del 1% (alrededor de 2.000 niños cada año en Chile), este grupo es el que tiene mayor posibilidad de tener complicaciones.

Un regalo que llegó por partida triple

Una de nuestras educadoras de parvularios, Paula Leyton, vivió una experiencia particular de parto prematuro. Tras haber pasado por un tratamiento de tres años para poder ser madre, logró concebir a trillizos. Sin embargo, la probabilidad de que una gestación múltiple no cumpla su etapa de embarazo es de un 25% a un 50%, y a partir de ese porcentaje las probabilidades incrementan a medida que aumenta el número de bebés que hay en el útero, esto produjo que el nacimiento prematuro para Paulina no fuera sorpresa.

Dos niños y una niña de 32 semanas, Esteban y Cristóbal tuvieron que estar 2 días en una incubadora, sin embargo, Amanda, la última en nacer y la más pequeña se quedó durante una semana por pesar menos de un kilo y medio, límite para definir a un prematura extremo. Sus tres hijos se alimentaron exclusivamente con lactancia materna por seis meses con todo el trabajo y constancia que ello demanda, lo que afianzó el apego, ayudando además a reducir el elevado costo en que una familia incurre cuando debe adquirir leches maternas sucedáneas.

Los problemas que pueden afectar a un niño que nace prematuro son diversos según la edad gestacional, siendo el grupo de menor peso y gestación los más vulnerables. Dentro de las complicaciones, existen riesgos de mayor mortalidad, problemas agudos y crónicos de distinto grado de severidad y que pueden afectar diversos órganos y sistemas.

“Hicimos un programa para hacer en la casa con terapia de estimulación temprana, nuestro hogar se adaptó como un lugar habilitado especialmente para ellos. Ahora tienen 12 años, son sanos, sin problemas de desarrollo psicomotor, nada. El regalo de mi vida son ellos tres”, indica la parvularia.

Un hijo prematuro te obliga a demostrar las fortalezas

Claudia moreno, técnico en alimentación que trabaja con nosotros desde 1994, nos cuenta que todo en relación a su hijo Tomás ha sido una prueba constante de fortaleza y amor, a cambio, ha recibido el mejor regalo de su vida.

El 2010 a Claudia le diagnosticaron una enfermedad inmunológica que la mantuvo con un tratamiento constante de medicamentos. Gracias al apoyo de su familia pudo enfrentar este complicado escenario, la sorpresa llegaría en enero del 2014 cuando una serie de síntomas de nauseas la llevaron a realizarse un test que la hizo descubrir que estaba embarazada de tres meses y medio. Tras la noticia, el médico suspendió los medicamentos para que no intervinieran con el desarrollo de Tomás. Si bien Claudia no esperaba ampliar la familia que ya contaba con dos hijos, hoy de 13 y 10 años, aceptó feliz la llegada de un nuevo integrante.

Sin embargo, en marzo de ese mismo año, se complicó bastante su salud por lo que tuvieron que hospitalizarla por una falla renal que se sumaba a su enfermedad de base y a un embarazo de alto riesgo. Llegó a verse en el escenario que ninguna familia quiere enfrentar, cuando el médico le pregunta a su esposo si dará preferencia a la vida de su hijo en camino o a la vida de Claudia. Tras ello los médicos deciden realizar una cesárea de urgencia debiendo adelantar el nacimiento de Tomás cuando apenas alcanzaba las 26 semanas de gestación.

Actualmente, Tomás de dos años y medio aún no camina y presenta dificultades para ingerir sólidos, tiene un peso y talla menor a los otros niños de su edad, y un retraso psicomotor propio de un prematuro extremo, por lo que forma parte de la Teletón donde realiza permanentes terapias para estimular su desarrollo. Según la funcionaria, son factores que se pueden remediar siendo constantes en los tratamientos médicos, donde el apoyo y amor familiar son fundamentales para sacar adelante a un niño prematuro.

Para Claudia, el proceso de tener un hijo prematuro “es una etapa difícil, porque cuesta aceptar que tienes un niño con esas características. Pero estos hijos le llegan a mamás especiales, sin querer cuentas con las herramientas para sobrellevar este proceso con mucha fortaleza, es una lucha constante y un regalo que nos llega como mamás pues se crean lazos muy profundos con nuestros hijos”.